Desde que comencé a producir mis espectáculos, escribí casi siempre sobre los procesos de creación y las motivaciones que los impulsaron. La escritura es para mí un ejercicio de repaso ligado a mi saber de “mano”, al artis-manus de mi oficio como actor, director y creador; una herramienta para afianzar y desafiar mi saber pragmático. Busco relatar al respecto de estos procesos para construir una teoría sobre el “hacer” que me permita reflexionar sobre las problemáticas de la escena que renovadamente me desafían.
DOS / Un elogio escénico para el amor es el último espectáculo que produje con mi compañía, El Muererío Teatro. Es la segunda pieza de una trilogía llamada “Condiciones de verdad”, basada en textos del filósofo francés Alain Badiou.
Me propongo abordar aquí el desarrollo de los procedimientos que le dieron vida. Asumo el riesgo de destruir la belleza de un objeto que, en sentido estricto, no debe explicarse, y de pecar de simplista al describir procedimientos que arriesguen la lectura. Sin embargo, confío en compensar al lector ofreciendo lo que considero el fin más relevante de estas páginas: constituirse en una memoria representativa de un proceso creativo que aporte a la reflexión sobre la producción artística de nuestro medio.
Como lo hice en otras oportunidades, un tema se convierte en la guía para relatar el recorrido del proceso. La elección del concepto que funciona como organizador del racconto no es arbitraria; está relacionada con el proceso correspondiente y con un interés sobre la práctica del oficio en general. En esta oportunidad, voy a apoyarme en el concepto de arquetipo, precisamente en mi intento por desmarcarme de la prevalencia de ciertas definiciones legitimadas, muchas veces ciegamente, por el medio de la creación escénica.



